Los golpes me hicieron sabio
Hay canciones que tienen ese poder encarcelador y cancerbero que te transportan de inmediato a un mundo de recuerdos, sueños y delirios, y que te atan de pies a cabeza con los sentimientos desquiciantes de la introspección y el pretérito: factores que unidos por la carga afectiva de una canción pueden desbaratar al más blindado de los mortales.
“Son las 10 de la noche” y mientras el bus hace una temible curva tomando ahora la av. Universitaria, conecto los audífonos al aparato este, y luego los coloco en mis oídos. Siento el oscuro sabor de la música que me estremece, aun cuando aun no suena nada. Rebusco entre la lista desordenada de géneros de música, que va desde el chill out hasta el hard rock, y como no quiero perder el conocimiento escuchando algo de Gambleats Corporation resuelvo en buscar algo duro, algo que me mantenga despierto mientras dura el viaje. Rage agains …, Foo fighters…., Silverchair, … hmm ….AJÁ!! ‘Pearl Jam’, hace bastante tiempo que no llevo el ritmo desesperante y acogedor de la mítica banda, en los pies y en la cabeza. Los había dejado de escuchar simplemente porque hay dos canciones que me angustiaban y me sumergían a un estado paralítico de zozobra emocional (Black, Nothingman).
El punto fulminante de este “momento” se torna aún más desolador cuando en lo menos pensado, estoy en el asiento trasero, con la luz intermitente del bus que acongoja mis hombros, los tenues reflectores de la calle que ensombrecen mis ojos, el silencio escabroso de una ciudad que permanece callada y el recuerdo malsano de que las cosas pudieron haber sido distintas.
Hay canciones que tienen ese poder encarcelador y cancerbero que te transportan de inmediato a un mundo de recuerdos, sueños y delirios, y que te atan de pies a cabeza con los sentimientos desquiciantes de la introspección y el pretérito: factores que unidos por la carga afectiva de una canción pueden desbaratar al más blindado de los mortales. El punto fulminante de este “momento” se torna aún más desolador cuando en lo menos pensado, estoy en el asiento trasero, con la luz intermitente del bus que acongoja mis hombros, los tenues reflectores de la calle que ensombrecen mis ojos, el silencio escabroso de una ciudad que permanece callada y el recuerdo malsano de que las cosas pudieron haber sido distintas. De todos modos, me acurruco y subo el volumen. /I take a walk outside. I'm surrounded by some kids at play. I can feel their laughter, so why do I sear./; letras originales de ‘black’. Ahora que puedo analizar el pasado con algo más que gracia, me es fácil salir de ese estado de enajenación y cambiar de pista, ahora la canción suena algo así /I took a drive today. Time to emancipate. I guess it was the beatings made me wise. But I'm not about to give thanks, or apologize. I couldn't breathe, holdin' me down. Hand on my face, pushed to the ground/ letras borrascosas de ‘Rearview mirror’.
Ahora ya estoy en la segunda de Pro, y aunque los frenos rechillen de melancolía, yo me despierto sereno y ecuánime, entonces solo se me ocurre una vulgaridad: “mierda!, he llegado al clímax de mi embriaguez, estoy ebrio”.
[Este sábado 26 de abril en la radio Telestereo 88.3 se brindará un especial de la cantante Amy Winehouse. Os la recomiendo]
[Una de las canciones más sobresalientes del album "Yield" de Pearl Jam. La canción se titula "Given to fly"]
Etiquetas: black, chill out; Pro; Pearl Jam, Gambleats Corporation, rearview mirror

